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22.8.08

La Danza Tabaqui

Para la Danza de Tabaqui, la Manada se divide en dos secciones. La mitad de los lobatos –con un jefe que es Shere Khan- son los Tabaqui, y la otra mitad son los Lobos, quienes, por supuesto tienen con ellos a Mowgli.

Los tabaqui y Shere Khan representan su parte primero, mientras los lobos descansan y esperan en un extremo del salón (o del campo).

Los chacales forman un círculo alrededor de Shere Khan que se pasea orgulloso en el centro, fanfarroneando cuanto le es posible, y parece retar a todos y a cada uno para pelear con él, diciendo: “Yo soy Shere Khan, el Tigre Rey”. Y los chacales conforme se mueven a su alrededor, murmuran: “Chacal, chacal”.

De pronto uno de los Tabaqui sale del círculo, se arrastra hasta Shere Khan y le hace una profunda reverencia. Shere Khan, tan sólo por diversión, tira una patada a su seguidor. El chacal esquiva el golpe, hace otra profunda reverencia como si dijera “gracias” y regresa corriendo a su lugar. Todo este tiempo ha estado a la vista de Shere Khan, pero tan pronto como queda a la espalda del tigre, se produce en él un cambio radical, dejar de hacer caravanas y le hace una mueca Shere Khan.

“Bonito grupo de Lobatos, ¿no es verdad?” Pero veamos. Los lobos comienzan a moverse. Se arrojan sobre los Tabaqui y cada uno de ellos apresa a uno de estos animales rastreros. Cuando el ruido y la lucha han terminado y los lobos con sus cautivos descansan de nuevo quietos, Shere Khan, que ha estado un poco nervioso por el tumulto, mira a su alrededor, ve que se encuentra solo y piensa así: “soy más grande aún de lo que yo pensaba”. Y ruge: “soy Shere Khan, el Tigre Rey”, con la esperanza de que lo oigan los habitantes de la selva y lo crean. Los habitantes de la selva podrán creerle, pero Mowgli ha sabido siempre que el tigre no es sino un fanfarrón cobarde, y ahora avanza hacia él muy despacio, con un brazo extendido (señalándolo con el dedo) y sus ojos fijos en los del tigre. Shere Khan no puede ver al hombre, siente miedo y aun cuando continúa diciendo que él es el Tigre Rey, se va humillando hasta tenderse a los pies de Mowgli.

Con esto termina la danza y la Manada entera corre a formar el Círculo de Parada.

Tal vez crean que ésta es una danza difícil, pero realmente vale la pena enseñarla, porque los verdaderos lobatos hacen de ella algo muy interesante y sugestivo.

Otros, por supuesto, la echan a perder por no posesionarse de su papel. Todo el éxito depende de una cosa: de que en la Manada haya verdaderos lobatos, que detesten a los pretenciosos, o por el contrario, que ninguno se haya tomado el trabajo de pensar siquiera en ellos.

BADEN-POWELL, Robert, Manual del lobato, Ediciones scout, México 2005.

19.8.08

Yo vi partir a Akela... ¡y a Bagheera y a Baloo!

Esta anécdota me la contó Carlos Vivas, nuestro nunca suficientemente bien querido amigo, quien nos remonta no a sus tiempos de viejo lobo, sino a los antediluvianos días en los cuales era lobatito en su Yucatán.

Resulta que su manada salió de cacería hace muchas, muchísimas lunas. Al caer la noche en la hacienda en la cual habían ido a divertirse Akela y los viejos lobos cumplieron con todos los ritos convenientes y llevaron a sus lobitos a pasar la noche.

Como suele estilarse, la pernocta tuvo lugar en un gran local, enorme a los ojos de cualquier cachorro del Seeonee. Al paso de los minutos uno a uno ellos fueron cayendo víctimas del cansancio, de ese que producen las buenas cacerías.

Akela y su equipo salieron del lugar. En algún momento uno de los lobatos se despertó. Entre el desconocimiento del lugar y las necesidades que tuviera intentó salir del lugar. Se topó con un portón que por angas o mangas en lugar de ser abierto de manera normal terminó cayendo, lo cual provocó un enorme ruido, alertó a los perros los cuales se acercaron a la manada, para ese entonces despierta en medio de gritos, llantos y todo lo que se produce en tan dantesca escena.

Llegaron los claneros que iban de servicio y llegaron los viejos lobos, pero para nada en ese crucial momento. Tras ser buscados por cielo, mar y tierra (claro, con un poco de exageración) hicieron su aparición. Venían, nada más y nada menos, ¡que de la fiesta del pueblo!

El asunto se hizo grande, intervino el consejo de grupo... y así, sin más, Carlos desde entonces pudo decir: "Yo vi partir a Akela... ¡y a Bagheera y a Baloo!

Los viejos lobos deben saber despedirse

Últimamente ha rondado por cabeza-corazón algo entre preocupante y desagradable.

Me he topado en este andar de la vida de scouter/dirigente que cuando me encuentro con algún lobato o tengo la oportunidad de visitar un grupo y pregunto por un viejo lobo el pequeño me dice: "no sé, ya no ha venido".

Puesto a urgar un poco en el asunto, encuentro que lo que pasa es que al scouter en cuestión le fueron surgiendo compromisos o desavenencias con su equipo de trabajo y poco a poco su participación en la manada se fue haciendo irregular hasta que un día no continuó más.

Esta es una situación difícil.

Por una parte, a los jefes de sección o de grupo nos cuesta mucho trabajo "tomar el toro por los cuernos", hablar con nuestros compañeros y afrontar los problemas -que pueden ser de muy diversa índole- hasta llegar juntos a una solución.

Me ha tocado vivirlo en mi manada. Una lobatera a quien verdaderamente estimo y que llegó a jugar un papel muy importante en nuestra vida, ahora tiene compromisos por los cuales no puede participar de la vida de nuestra selva.

Para los niños y niñas, incluso para los papás, simplemente ha desaparecido. Y la verdad: ¡no me parece justo, para ella ni para persona alguna!

Estoy convencido que si la solución es salir un tiempo de la sección o definitivamente es verdaderamente importante cerrar el ciclo con una sana despedida: que todo mundo dé la cara, que se celebre que mientras hubo posibilidad se cumplió con el compromiso, como hacemos en el pueblo libre, a diferencia de los bandar-logs.

Simbólica y afectivamente necesitamos poder también decirle a alguien: nuevas rastros debes seguir, ¡buena caza, compañero!

Esto permite que pedagógicamente los procesos tengan inicio, desarrollo y fin... emocionalmente le decimos adios a un amigo o a una amiga.

Me gustaría poder preguntar a un cachorro de cualquier manada: ¿dónde está tu viejo lobo? y que me diga: se ha ido para hacer una buena caza y por eso ya no está en nuestra manada...

Agosto 2008

12.8.08

La danza Bagheera

Cómo se realiza, según BP

Para la danza Bagheera, cada lobato se arrastra volviendo la cabeza a derecha e izquierda para buscar su caza. De repente simulan ver una pieza. Cada lobato se agazapa volviendo la cabeza hacia el centro del círculo, imaginándose que ahí hay un venado que está comiendo.

Para no ser vistos, silenciosamente se ponen en cuatro pies y voltean hacia el centro, en seguida se arrastran hacia atrás, unos cuantos pasos, retirándose del venado para no asustarlo. Luego cada lobato comienza a arrastrarse, despacio, hacia el centro. Conforme se van acercando procuran estar más cerca del piso e ir más despacio, cuando están todos muy cerca, se tienden sobre el suelo y esperan a que se les dé la orden, diciendo: “Ahora” y entonces brincan hacia dadelante en pos del venado imaginario, y dando un grito lo agarran y lo despedazan. Luego egresan hacia fuera y corren saltando hacia sus lugares en el Círculo del Consejo, llevando consigo y comiéndose pedazos imaginarios de carne de venado.

Durante la danza todos los Lobatos deberán estar pendientes de Akela y hacer instantáneamente lo mismo que él hace.

Algún consejo

Lobatos y lobeznas disfrutan esta danza cuando en lugar de imaginarse la presa y ya encuentran en su lugar una buena dotación de dulces o alguna otra golosina.

BADEN-POWELL, Manual de lobatos, Editorial Scout, México, 2005, p. 27

10.8.08

Cuenta regresiva para el Endiman, ¿qué nos encontraremos?


Pocas jornadas nos separan del gran encuentro: el de los viejos lobos en las selvas de Coatepec, Harinas, en el bello Veracruz.

Tras volar por todos los rincones del Seeonee, Chil el milano nos adelante las nuevas: va algo de lo que en el Endiman nos encontraremos:

--> Por supuesto: conviencia, alegría y la oportunidad de encontrarnos con hermanos que seguimos los mismos rastros para encontrar la caza que nos permita ofrecer buen lobatismo.

--> Espacios para formarnos e informarnos de los temas que nos ocupan:
* Las competencias del scouter, de acuerdo al Esquema Nacional de Recursos Humanos.
* Cómo trabajar con objetivos educativos.
* El diseño de las especialidades.
* Cómo trabajar la participación institucional con manadas.
* La vida al aire libre en el lobatismo.

--> Talleres sobre marco simbólico, ceremonias y cosas de esas que vivimos desde siempre en las manadas.

Felicidades a todos quienes ya se disponen a andar las veredas que conducen a Coatepec. ¡Buena caza!